Michele Teboul   14 diciembre 2017

Cada miembro de la familia ama un festival de luces. 

La luz, fuente de vida. No es de extrañar que inspire muchos de los festivales más famosos del mundo.

Desde la más simple y bella luz de vela hasta grandes y excepcionales pantallas de todas las formas, tamaños y colores. La luz ilumina nuestros festivales. Y los festivales, a su vez, nos traen luz y diversión en una época que, a menudo, es la que menos horas de sol tiene del año.

La luz no solo aporta calidez y sirve de decoración. Tiene un significado simbólico y, por eso, forma parte de muchas religiones y tradiciones del mundo. Ya sea como símbolo de un profeta o del triunfo del bien sobre el mal, la luz es la razón de ser de nuestros festivales. 

Sin importar cuáles son nuestras creencias o fe, estos festivales de luz nos ofrecen una buena oportunidad —en nuestras ocupadas vidas— para detenernos a pensar. Nos proporcionan tiempo para hacer balance y reflexionar, tanto sobre nuestro pasado como sobre lo que nos depara el futuro.

Cualesquiera que sean sus creencias o fe, los festivales de luz como Diwali nos dan la oportunidad de detenernos en nuestras ocupadas vidas. Picture: Dhinal Chheda

La Navidad: un momento para brillar 

La Navidad es una época de luz: las velas de las iglesias, las luces de las tiendas, las del árbol... y de enormes representaciones en las calles de las que disfrutamos después de un largo viaje. En la época con menos horas de sol del año (en el hemisferio norte, al menos) la magia y el brillo de estas luces nos traen calidez y alegría a todos. 

La tradición de las luces navideñas se remonta al siglo XVII, cuando los alemanes comenzaron a iluminar sus árboles de Navidad con velas. En honor a su nacimiento, simbolizan que Cristo es «la luz del mundo». 

Los árboles de Navidad y las velas siempre iban a ser un emparejamiento peligroso. Pero no fue hasta principios de la década de 1880 cuando Edward H. Johnson, socio del inventor Thomas Edison, introdujo las primeras luces eléctricas. 

En 1895, el presidente de los Estados Unidos, Grover Cleveland, apadrinó —por primera vez en la Casa Blanca— el encendido eléctrico de un árbol de Navidad. Al mismo tiempo, General Electric Co, en Nueva Jersey, fabricaba las primeras luces comercializadas para árboles de Navidad. 

Sin embargo, durante muchos años, las luces eléctricas de Navidad eran demasiado caras para la mayoría de las personas y, en los años treinta, todavía no habían conseguido reemplazar a las velas. 

Con el tiempo, las luces interiores salieron al exterior y sirvieron para decorar otras cosas aparte de árboles. Desde la fachada de las casas hasta los rascacielos de la ciudad, las luces comenzaron a iluminar todo el paisaje navideño. 

En la actualidad, podemos ver algunas de las representaciones navideñas más maravillosas del mundo, aquellas que atraen a visitantes desde miles de kilómetros de distancia. 

  • Rockefeller Center, Nueva York Si te gusta la Navidad, esto también te gustará. El árbol del Rockefeller Center está decorado con unas 45 000 luces que cubren sus 24 metros de altura. El primer árbol se encendió en 1933 y, en la actualidad, más de medio millón de personas pasan a su lado cada día y patinan en la pista de hielo.

El árbol de Navidad en el Rockefeller Center de Nueva York atrae a visitantes de todo el mundo. Picture: IIP Photo Archive / Flickr

  • Jardines del triángulo de Ayala, en Manila A medida que recorres este parque de impresionantes árboles —como los kamuning, las palmeras doradas y los árboles de fuego— las melodías y canciones navideñas se sincronizan con las luces para crear una experiencia vacacional única. 
  • Jardines de Tívoli, Copenhague Desde 1843, los impresionantes jardines de Tívoli, en Copenhague, son una tradición navideña tanto para la gente del lugar como para los turistas. Además de un extraordinario espectáculo de luces navideñas que ilumina el lago Tívoli, hay fuegos artificiales y más iluminación decorativa en la semana entre Navidad y Año Nuevo. 

Janucá: ocho noches de luz 

Este festival de la luz judío comienza en la fecha hebrea del 25 de kislev y dura ocho días. Este año, equivale al período entre las puestas de sol del 12 y el 20 de diciembre.

Hanukkah conmemora la rededicación del Templo Sagrado, marcado por encender una vela por noche. Picture: Ron Almog / Flickr

La luz está en el corazón de la historia del festival. Janucá conmemora la restauración del culto judío en el templo de Jerusalén realizada por los macabeos en el año 164 a. e. c., después de eliminar todas las estatuas helenísticas. Querían encender la menorá (candelabro religioso), pero solo encontraron aceite para quemar durante un día. Milagrosamente, el aceite duró ocho noches.

La idea es que, gracias a la dedicación y al compromiso, Dios hace milagros. Así, Janucá significa «dedicación». 

En el festival, el ritual más importante es el encendido de las velas. Todas las noches, durante ocho noches, los judíos encienden las velas de uno de los brazos de la menorá, de izquierda a derecha. El brazo del medio de la menorá, el más alto, es el shamash (vela auxiliar), y se usa para encender las otras velas. 

El propósito de las velas no es iluminar el interior de la casa, sino el exterior. De esta forma, el mundo exterior puede ver la menorá y recordar el milagro de la festividad: el triunfo de unos pocos sobre muchos y de los puros sobre los impuros. Así, la menorá se coloca en una ventana o cerca de la puerta de entrada. 

No solo se exponen luces en las casas. En la actualidad, la variedad de prácticas abarca desde lámparas de aceite cuidadosamente ajustadas, pasando por menorás eléctricas situadas en las ventanas de los grandes almacenes, hasta el encendido de las menorás de Janucá de 9 metros de altura, en las plazas públicas de las ciudades de todo el mundo. 

Diwali: la luz sobre la oscuridad 

Este festival de luces de cinco días coincide con el año nuevo hindú y sus fechas se calculan de acuerdo con la posición de la luna y el calendario lunar hindú. Habitualmente, coincide con octubre o noviembre.

Diwali, uno de los mayores festivales de la India, marca el año nuevo hindú. Picture: siddarth varanasi / Flickr

Es uno de los festivales más importantes de la cultura india y es celebrado por hindúes, sijes y jainistas de todo el mundo. 

Muchos celebran la leyenda del regreso del dios hindú Rama y su esposa Sita a su reino del norte de la India, tras haber sido exiliados después de la derrota del rey demonio Rávana. 

Diwali es la abreviatura de Deepavali, que significa «serie de luces». Durante el festival, las casas, jardines, tiendas y restaurantes se decoran con lámparas de arcilla que funcionan con aceite (diyas) o velas. 

Se encienden para que la luz de la sabiduría ilumine todos los corazones y simbolizan la victoria del bien sobre el mal, de la luz sobre la oscuridad y del conocimiento sobre la ignorancia.

Además, el Diwali cuenta con espectaculares fuegos artificiales que representan las celebraciones del regreso del dios Rama.

Para muchos hindúes, el Diwali honra a Laksmí, la diosa de la riqueza. La gente comenzará el nuevo año de actividad comercial en Diwali y algunos rezarán a la diosa para que sea un año próspero. 

Vivid Sydney

No todos los festivales de luz se basan en creencias religiosas. De hecho, uno de los festivales de luz más grandes del mundo empezó por razones completamente diferentes. Se inició en 2009 como un festival de luz inteligente que promueve la eficiencia energética.

Sydney ilumina sus oscuras noches de invierno en mayo y junio con un festival deslumbrante. Picture: Nigel Howe / Flickr

En la actualidad, este evento invernal único tiene lugar todos los años, durante tres semanas, en mayo y junio. Celebra la luz, la música y las ideas y cuenta con una galería al aire libre con extraordinarias esculturas de luz y un innovador programa de música contemporánea, además de algunos de los eventos más importantes del mundo de la industria creativa. 

Y no olvidemos las proyecciones sobre edificios, que iluminan y transforman lugares tan emblemáticos como la ópera de Sídney o el puente de la bahía. 

Cada año es más grande e impresionante y atrae a visitantes de todo el mundo. En 2017, asistieron 2,3 millones de personas, aproximadamente. ¿Qué mejor excusa para visitar Sídney en invierno? 

No escondas tu luz  

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